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Jugar
Un recién nacido usa el juego para comprender como funciona el mundo.
Jugar es una forma primordial de intercambio y flujo de energía, de comunicación.
El niño la usa para explorar su mundo sin límites, su mundo conectado a lo esencial, a la naturaleza, a la vida…al arte.
Jugar en ese sentido nos conecta a lo que en verdad sí somos, a la Creación, a la Totalidad.
Y eso no tiene nada que ver con competitividad, con desconexión o con tantas y tantas cosa que se nos han vendido como juego. Jugar es otra cosa.
Jugar es algo que nos devuelve al pulso silencioso que armoniza todas las cosas. Jugar tiene mucho que ver con el amor…y no hay luchas ni huidas, solo expresión.
Jugar, como respirar buen aire, comer sano, beber agua pura, pensar positivo y amar es uno de los mejores remedios para gozar de buena salud.
En la naturaleza los animales juegan. Solo hay que ver como se relacionan los cachorros de cualquier especie. Pero si observamos detenidamente a los delfines la cosa va más allá.
Es una de las especies más inteligentes y evolucionadas del reino animal. Artistas que superan ampliamente al hombre en muchos aspectos que tienen que ver con la evolución de la conciencia.
Los delfines llevan el juego al extremo de la sofisticación y la poesía. Se relacionan desde una frecuencia de amor sorprendente. Amor al medio, al entorno, a las demás especies. Amor al hombre a pesar de todo.
Víctor Brossa