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QI Gong y el Amor
A lo largo de la historia de la humanidad muchos han captado intuitivamente y han sentido la presencia de una energía que rige todo lo que existe. Las culturas y corrientes filosóficas de todos los tiempos conocían su existencia aunque la formulasen de diferentes formas.
El conocimiento chamánico habla de hilos de luz que vienen de afuera y que llegan a nuestro ser, también luminoso. Si se toma conciencia de ello, se puede usar esa energía para fines casi impensables.
Científicos como Nikola Tesla también lo han afirmado:
“A lo largo del espacio hay energía. …es una mera cuestión de tiempo hasta que los hombres tengan éxito en sus mecanismos vinculados al aprovechamiento de esa energía”
Los antiguos chinos sabían que todo el universo está lleno de energía y que ese aliento es el que da vida a nuestros cuerpos. Qi gong podría traducirse como “trabajo de la energía” o también “movimiento voluntario de los alientos”. Esta sofisticada, depurada y a la vez sencilla técnica permite actuar conscientemente sobre el Chi, término que emplean en China para nombrar la energía. Mediante una serie de ejercicios y respiraciones favorecen la circulación del Chi por las diferentes partes del organismo. Entre los efectos que se obtienen al aplicarse con perseverancia al Qi gong se encuentran la lozanía física y la paz de espíritu.
La razón que explica los resultados contrastados de esta práctica milenaria debe buscarse en la conexión que se establece con la totalidad del universo, tanto material como no material. Porque en esta conexión está la clave del Qi gong.
El omnipresente chi no tiene un centro desde donde parte hacia el resto del universo, sino que el chi está ya en todas partes y lo llena todo. Este aliento constituye un centro en sí mismo allí donde se encuentre. De este modo, podemos afirmar que todo es parte y a la vez centro del universo. La consecuencia más directa es que todo lo que existe está conectado entre sí. Y es precisamente sobre este principio sobre el que trabaja el Qi gong.
Corregir lo que está mal se reduce a conseguir que el Chi vuelva a fluir según el pulso del universo. O por decirlo de otra manera, que la parte esté en armonía con el todo.
El ser humano debe seguir las leyes de la naturaleza porque está integrado en ella y es parte indisociable de ella. Sólo estará en paz si se rige según la vibración de aquello superior a lo que pertenece. Por otro lado, debe a su vez inclinarse a la bondad porque esa es la naturaleza del universo. Si no lo hace seguirá sufriendo como individuo las consecuencias de la separación, del mismo modo que la humanidad sufrirá como colectivo. Porque en verdad tal separación es imposible.
La conexión voluntaria con el todo tiene un nombre: Amor. Por eso, el Qi gong se puede traducir como “trabajo de la energía” pero en el fondo se trata de descubrir el amor que hay dentro del corazón. Amor por la vida, amor por la naturaleza, amor por lo Superior.
Germán Martín Rais
A continuación les dejamos un breve documental introductorio creado por nosotros mismos y una serie de vídeos que forman un sencillo curso de Qi gong por si alguien se anima a aprender.